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Ventas minoristas de julio en la Eurozona

El viernes, el euro cerró la semana tras alcanzar un mínimo de varios meses. Sin embargo, no todo se atribuye a la fortaleza del dólar, ya que el billete verde también cayó en comparación con otras divisas al mismo tiempo.

Por ello, podríamos sugerir que podría producirse un rebote desde los mínimos.

Sin embargo, hay algunas preocupaciones potenciales en el calendario económico que podrían mantener la moneda compartida bajo presión.

Además, la creciente acritud política entre los Estados miembros en la cúspide del bloque amenaza con socavar la confianza de los inversores.

¿Qué está pasando?

Suficiente para invertir la tendencia

El movimiento a la baja del euro se produce una semana después de que varios miembros del BCE afirmaran que no era necesario revisar la política a corto plazo.

De hecho, casi todos los miembros del BCE creen que el banco no debería flexibilizar la política hasta que se produzca una mejora significativa de la situación del empleo, así como un levantamiento completo de todas las restricciones relacionadas con el covid.

Sin embargo, teniendo en cuenta que la variante de covid Delta ha hecho que vuelvan los debates sobre el bloqueo, la normalización de la política en Europa parece estar muy lejos.

Y, como ya hemos comentado, los inversores podrían estar cada vez más recelosos de lo que pueda significar “normal”. Sobre todo porque la economía compartida estaba teniendo un rendimiento terrible antes de la pandemia.

Las diferencias en la cúpula se extienden hacia abajo

Tal vez una buena manera de ilustrar la tensión que existe actualmente entre los miembros de la UE sea echar un vistazo a lo sucedido con Eslovenia hace unos días.

En efecto, Eslovenia acaba de asumir la presidencia rotatoria de la UE durante seis meses. Lo importante es que durante este periodo se espera que la economía compartida revise y plantee su impulso de recuperación tras la crisis.

Sin embargo, incluso antes de que terminara el primer día de la presidencia, surgieron importantes fricciones.

El vicepresidente de la Comisión Europea, Timmermans, se negó a estar junto al primer ministro esloveno, Jansa, durante la foto oficial de prensa (abajo)

Timmermans tuvo un problema con Jansa por varias razones, entre ellas que Jansa estaba siendo demasiado amistoso y demasiado parecido al húngaro Orban. Tampoco le gustó que, durante la toma de posesión, Jansa acusara al poder judicial esloveno de favoritismo político y revelara fotografías de dos jueces del Tribunal Supremo esloveno asistiendo a un acto del partido SD.

Comprenda o no las complejidades de este drama, esta situación es un símbolo de la ruptura entre los miembros más antiguos y los más nuevos de la UE.

De hecho, la cuestión se ha agravado hasta el punto de que varios países del antiguo bloque soviético (entre ellos Croacia) creen ahora que las acusaciones de injerencia política son motivo para pedir reformas judiciales.

Dejando a un lado las confusas discusiones, las tensiones entre los Estados miembros tienen consecuencias reales para los mercados. Y en este caso, el resultado del drama fue que Hungría retrasó el uso de los fondos de ayuda a la covacha e impidió los acuerdos en el Consejo de la UE.

De hecho, el Consejo llegó a amenazar con retirar completamente la financiación a Polonia.

Ahora, con el inicio de la presidencia eslovena, la cuestión podría agravarse aún más. Y esto podría convertirse en un tema recurrente en las discusiones sobre la asignación de ayudas a los cívidos, ya que ambas partes intentan hacer valer sus posiciones.

Así que, teniendo esto en cuenta, los operadores deberían estar atentos a cómo las relaciones entre los Estados miembros podrían afectar a los plazos de respuesta del covid en el futuro, para gestionar mejor su riesgo.

Hacia dónde van los datos

Los economistas prevén que las ventas minoristas de la eurozona hayan ralentizado considerablemente su ritmo.

Las previsiones apuntan a que las ventas habrán caído hasta una variación anual de sólo el 7,9%, frente al 23,9% del mes anterior. Los resultados comparativamente débiles del año pasado, debidos a la covida, distorsionaron parcialmente este resultado.

Sin embargo, la falta de seguimiento podría pesar en el ánimo de los inversores. Esto se debe, sobre todo, a que ya desconfían de hacia dónde se dirige la economía compartida.